Stefan Engel Discurso pronunciado en ocasión de la entrega de la presidencia del partido el 8 de abril de 2017

El 8 de abril. se realizó la entrega del cargo del presidente del partido del MLPD por parte de Stefan Engel, que llevó a cabo esta función durante 37 años, a Gabi Fechtner (nacida con el nombre Gärtner). Durante este acto representantes de los partidos internacionales así como colegas y camaradas de todos los sectores del trabajo partidario en Alemania, con muchos mensajes de saludo y aportes, rindieron honor a ambos por este trabajo. Hubo un programa cultural y Stefan Engel hizo un discurso de principios. Aquí traducido lo ponemos a disposición del movimiento marxista-leninista internacional.

¡Estimadas amigas y estimados amigos, estimadas y estimados camaradas, queridos compañeros y, también, queridos parientes!

Muchas veces se me ha preguntado si este paso es difícil para mí, y si tal vez estoy triste.

¡No, en absoluto!

Estoy orgulloso de haber entregado, el 31 de marzo de 2017, después de 37 años y tres meses, mi cargo como presidente del MLPD a Gabi Gärtner.

Fue en cierta manera un punto culminante de mi trabajo político y de dirección realizado hasta entonces.

Me llena de entera satisfacción ahora que mi trayectoria sea continuada y concluida con el cambio generacional preparado durante mucho tiempo, y fundamentado sobre una buena base, con gran seriedad y hasta con un cierto entusiasmo.

¡La razón de esta entrega no es que yo sea absolutamente incapaz de trabajar!

A pesar de todas las limitaciones de salud, también voy a cumplir con mis tareas en el partido en el futuro.

Por ejemplo, el Comité Central decidió que seguiré en el futuro como director de la redacción del órgano teórico "Camino Revolucionario".

Además, voy a acompañar a la nueva dirección y apoyarla con mis consejos y mi apoyo.

Por algún tiempo, y en una medida limitada, voy a participar en la organización de la transición y cooperar en el secretariado.

Pero de ninguna manera voy a ser la eminencia gris que en realidad mueva los hilos desde el fondo.

Gabi Gärtner es la nueva presidente del partido, sin ninguna reserva, y elegida unánimemente y muy justificadamente por el Comité Central.

Es la primera vez en Alemania que una mujer, y una obrera, está a la cabeza del partido obrero revolucionario. ¡Estamos particularmente orgullosos de este hecho!

Por varias razones el tiempo para el cambio de generación a la cabeza del MLPD estaba maduro.

Políticamente, estamos en la víspera de amplios cambios en el mundo, con la toma de posesión de Trump como presidente del país imperialista más poderoso, que es la expresión del carácter general de crisis del sistema capitalista, y con el cambio de estado de ánimo progresista a nivel mundial.

La nueva dirección del partido puede y tiene que meterse a trabajar en esta situación compleja que se está abriendo.

Quiero aprovechar la oportunidad para dar unos avisos, tal vez útiles, del balance de mi propio trabajo directivo.

Primero: En 1979, con 25 años, llegué a ser director político, como miembro más joven de la dirección central.

Se había acabado el así llamado "movimiento marxista-leninista" en Alemania. Las grandes organizaciones "m-l" se desintegraron, se escindieron o pasaron a los trotskistas, los Verdes, etc. a nivel de política mundial, China cambió de color después de la muerte de Mao Zedong.

Poco después, Enver Hoxha de Albania empezó a atacar importantes conquistas socialistas y al pensamiento Mao Zedong.

Un liquidacionismo internacional marginó muchos comienzos esperanzadores de la nueva construcción de partidos obreros revolucionarios en el mundo entero o los destruyó por completo.

También en nuestra organización hubo muchos problemas sin resolver, pero ella estaba clara ideológico-políticamente y sana en su núcleo.

Fue una situación difícil.

Al principio me sentí un poco raro.

Todavía no conocía muy bien el partido, ya que venía de la organización juvenil y no tenía la experiencia necesaria en el trabajo directivo.



Pero me dije: "Es lo que se debe hacer en esta situación."

Además, me parecía correcto elegir a un obrero como director.

Logré, desde mi posición dirigente, ayudar al partido a preparar en 1982 la fundación del partido como MLPD, porque durante todo el tiempo como presidente del partido tenía la convicción firme e inquebrantable de que el camino de la construcción del partido revolucionario y de la lucha por el socialismo es el único camino correcto.

Mi voluntad férrea nunca me dejó vacilar.

Cuando tenía 14 años, mi hermano Reinhard y mi primo Ulrich así como el camarada Hartmut Langbein, que sigue siendo activo hasta hoy, me convencieron de juntarme a un grupo de jóvenes revolucionarios en Neustadt, cerca de Coburg.

Mi bisabuela comunista, de 88 años, siempre se había alegrado de mi espíritu rebelde y apoyó esta decisión.

Pero al mismo tiempo me exhortó a cambiar mi vida.

Hasta entonces, no había leído ningún libro aparte de uno o dos libros para niños no era muy atento en el colegio y pasaba la mayor parte del tiempo con mis amigos en el bosque o en el campo deportivo.

Mi bisabuela era una revolucionaria inquebrantable, que militó desde 1895 en el SPD revolucionario, que rompió en 1916 con el SPD, se juntó a la Liga Espartaquista de Karl Liebknecht en Berlín y luego al KPD.

Durante el fascismo hitleriano, trabajó por once años en la clandestinidad antes de ser trasladada a Neustadt / Coburg.

Pese a sus años, se orientó claramente hacia el pensamiento ideológico y político de Mao Zedong, sin estar organizada en ninguna parte.

Lo importante fue que ella me dio un libro y me dijo: "Ahora empiezas con este libro."

Y ese libro se llamaba Así se templó el acero, de Nicolái Ostrovski.

De verdad que devoré ese libro; me entusiasmaron particularmente las líneas directrices de Pável Korchaguin en sus años de joven:

"Lo más preciado que posee el hombre es la vida. Se le otorga una sola vez y hay que vivirla de tal manera que al morir se pueda exclamar: toda mi vida y todas mis fuerzas han sido entregadas a la causa más noble en este mundo, la lucha por la liberación de la humanidad."

Mi quintaesencia con este libro era que entonces quería hacerme profesional de la revolución y nunca dejé ese camino de por vida.



Segundo: siempre me enfoque en conseguir una visión objetiva de mis propias fortalezas y debilidades.

Tenía claro que no contaba con la competencia como para resolver ya todas las tareas de la dirección del partido.

Para resolver este problema me apoyé en la sabiduría colectiva de mis camaradas.

Este es el camino decisivo para superar las debilidades.



Siempre busqué la cooperación de camaradas que tenían más idea sobre esta o aquella tarea.

Nunca dije: "Yo sé todo" sino "tengo que aprenderlo todo".

También, siempre he sido un trabajador de equipo y siempre asimilé los conocimientos y las experiencias de mis camaradas en las más diversas esferas.

En los años iniciales aprendí mucho de Willi Dickhut con quien tenía consultas mensuales, de Dieter Klauth, el entonces encargado de la juventud, de Martín Kasprik, de Klaus Arnecke y, no en último término, de mi asistente personal Dr. Klaus Vowe que desgraciadamente falleció demasiado temprano.

En ese entonces, él abandonó su cátedra en la universidad de Tubinga para asumir esta tarea mal remunerada con nosotros.

Esto lo hizo por más de 25 años, hasta su muerte.

Lo más importante en los pasados 20 años fue la cooperación estrecha, de confianza y siempre creadora con Monika Gärtner-Engel.

De este trabajo conjunto partieron importantes impulsos para las nuevas iniciativas en la política marxista-leninista de mujeres, la política municipal marxista-leninista y el trabajo partidario dentro de y frente a las autoorganizaciones de carácter überparteilich.

Estoy seguro que Monika sería capaz de reemplazarme inmediatamente y encargarse de la presidencia del partido.

Pero, hemos tomado conscientemente otra decisión.

Tercero: trabajé dura y sistemáticamente para superar mis debilidades y saqué, para el partido entero, conclusiones creadoras de esta superación.

Por ejemplo, cuando me mudé a la Cuenca del Ruhr, hablaba bastante mal el alto alemán.

Entonces me comprometí a entregar con regularidad mis artículos y me encargué de la redacción del periódico de la empresa Der Schmelzer (El fundidor) para practicar y aprender sistemáticamente el oficio literario.

Más tarde, incluso logré escribir libros.

¡Pero esto no lo logré de un día para otro, esto fue un trabajo duro!

Primero me dediqué y estudié la dialéctica en la gramática alemana, para no cometer errores ortográficos ni al poner comas.

Todo eso lo domino hoy.

Todo eso uno puede lograr como obrero.

Además, siempre escuché con atención cuando los camaradas y colegas, amigos y también enemigos hacían críticas.

Esto fue importante para mí, porque toca nuestra repercusión de cara al exterior que siempre es también parte de la realidad objetiva.

El error más grande en la historia de mi trabajo directivo fue mi evaluación, al principio, negativa de la reunificación de Alemania.

Me acuerdo muy bien porque fue el 65 cumpleaños de mi madre, el cual lo celebramos juntos.

Entonces la frontera fue abierta y todos llegaban, llenos de júbilo.

Y yo pensé, ya verán lo que pasará, y, partiendo de toda la crítica a la usurpación de la RDA por los monopolios occidentales, que de hecho tuvo lugar, menosprecié al movimiento popular democrático en la RDA.

Pero entonces, este movimiento fue la fuerza progresista decisiva en la lucha contra el capitalismo burocrático en la RDA y por la reunificación.

¡Eso fue metafísico! En aquel entonces corregimos el error en toda la organización. Yo tomé posición públicamente y saqué conclusiones del asunto. No hice muchos rodeos.

Averigüé que el fundamento de este error fue la debilidad en el dominio del método dialéctico.

Unilateralidades, busqué analogías metafísicas, históricas, de lo que tal vez pueda volver a pasar, lo que pasó antes o también conclusiones inmediatas.

Desde entonces, trabajé férreamente, en la teoría y la práctica, para superar la tendencia general de menospreciar el método dialéctico en el antiguo movimiento comunista, la cual fue parte de la causa de su descenso, y para dominarlo cada vez mejor yo mismo.

Ya participaron alrededor de 10.000 camaradas en los doce semestres para la aplicación consciente del método dialéctico que yo elaboré; de esta manera, el trabajo del partido fue mejorado duraderamente.

Es por algo que los miembros del MLPD impresionan por su alta capacidad de orientarse autónomamente en las cuestiones más complejas.

Cuarto: desde un principio detesté el pavoneo del dirigente.

Por línea paterna provengo de una familia con tradición comunista.

Todos fueron miembros del KPD, mi padre, sus hermanos, etc. Después de la prohibición del KPD, muchos familiares se apartaron de sus ideales, desilusionados por el desarrollo de camarillas burocráticas de dirigentes en la RDA y el KPD. Por muy justificadas que fueran sus críticas de los fenómenos burocráticos en la dirección del PSUA y el KPD, también fue unilateral su conclusión.

Como negación dialéctica, el MLPD, a pesar de tener mucha autoconcienca, convirtió en su característica un estilo de dirección sin presunción de dirigente.

Tenemos que ser ejemplos, pero sin apartarnos de la realidad ni ser arrogantes.

Quién no está parado sobre un zócalo, no se puede caer.

Por eso, siempre me importó mucho tener una estrecha relación con los obreros, con la gente sencilla.

Siempre participé en el trabajo de hormiga, en la base.

Cuando me mudé a la Cuenca del Ruhr, en un principio tuve que conocer y aprender a comprender a un tipo de gente muy diferente.

Entonces fue muy importante para mí la amistad con Helga Janzcik, una mujer de limpieza en Gelsenkirchen, y con Friedel y Hans Metzlaff, una familia de obreros siderúrgicos que me introdujeron intensamente en la mentalidad de la Cuenca del Ruhr; la asociación de obreros de Ückendorf, el club de fútbol Rot/Gelb de Ückendorf, las fiestas callejeras en la Calle del Minero y el club de fútbol Rot-Weiß.

La reactivación de la tradición revolucionaria de las Festivales de la Juventud también radican de ese tiempo y del reconocimiento de que hay que abarcar el pensar, actuar y sentir de las masas, y que hay que hacer mucho más para ganar a la juventud.

En todos los artículos o discursos me preocupé mucho en cómo puedo presentar el tema de manera comprensible, sin simplificar indebidamente o volverme trivial. Hasta hoy siento la alegría más grande cuando los obreros, después de un discurso sobre un tema complejo, me dicen:

"Lo he entendido todo bien, o al menos la mayor parte."

Quinto: puse mucho énfasis en un estilo de trabajo de hormiga en la práctica, que incorpore a las masas, que no las tutele o degrade a oyentes, sino que las convierta en actores principales, que desarrolle su autoconciencia, que fomente sus fuerzas, donde uno compensa y ayuda a superar las debilidades del otro

Iniciativas electorales, fiestas, redacciones de periódicos, conferencias públicas colectivamente preparadas, excursiones… todo esto fue el inicio del sistema del trabajo de hormiga hoy desarrollado y que se ha convertido en una característica exclusiva del MLPD.

Sexto: organizo mi vida como unidad entre la política y la vida privada.

La unidad del pensar, sentir y actuar es la cuestión fundamental en la vida de cada revolucionario.

Si, por un lado, pronuncio discursos revolucionarios y, por otro, me comporto en casa como un pequeñoburgués esto no funciona.

¡Así no se puede convencer a nadie!

Uno convence a las personas no solo con palabras, sino sobre todo mediante la personalidad toda.

Esto significa también, si es necesario, subordinar intereses y necesidades personales a la causa.

Las muchas mudanzas necesarias no fueron propiamente de mi interés, porque soy una persona arraigada.

Mi corazón late también por los niños.

Pero con hijos, no hubiera sido posible mi trabajo como presidente de partido.

Algunos amigos y también parejas no estaban dispuestos a aceptar o compartir la prioridad revolucionaria en mi vida.

Esto exigió bastantes sacrificios en mi vida.

Pero la cuestión decisiva jamás puede ser, ¿qué recibo yo del partido, cuáles son las ventajas que yo tengo?.

Para mí, la línea directiva siempre ha sido: ¿Qué puedo yo contribuir a nuestra meta, para nuestros ideales, para el desarrollo del partido, para el desenvolvimiento de las capacidades y los talentos de todos sus miembros y colaboradores?

Tampoco fue un martirio para mí, tal como siempre se presenta en la prensa anticomunista, sino siempre hice mi trabajo con gusto y sigo haciéndolo con gusto.

Séptimo: saqué conclusiones críticas del trato en muchos casos rudo con los cuadros, que solía ser usual en el antiguo movimiento comunista.

Destituir, despreciar, degradar, destruir el cargo, la dignidad o hasta la vida de camaradas que han cometido errores o presuntos errores esto es, en el fondo, incompatible con el ideal comunista de libertad.

Cada persona tiene, junto con las mejores cualidades, también defectos, a veces también malas costumbres, y comete errores.

También en la construcción del partido se cometieron errores, a veces muy graves, y se tomaron decisiones erróneas por algunos camaradas o direcciones.

Después de todo, nosotros, marxistas-leninistas, estamos expuestos también a influencias destructivas de la sociedad burguesa y somos influidos espontáneamente por ellas.

Para el MLPD, como partido de nuevo tipo, no se hizo decisivo el error, sino la actitud frente al error.

Nunca debemos reservarnos derechos solo porque alguien comete errores.

Cuando criticamos, siempre tenemos que tener en cuenta a toda la persona y toda la historia de su vida.

A veces, la crítica es muy difícil, porque uno se enoja por ciertos errores y actitudes erróneas.

Entonces hay que encender el autocontrol, de otra manera vamos precisamente al estilo que no queremos: que despacha o condena a la gente.

Debe reinar estrictamente la objetividad de la consideración, sobre todo hay que poner en el foco a la persona y ofrecer ayuda cuando alguien ha cometido errores.

En un trabajo de cuadros diferenciado, siempre tenemos que promover la autoconciencia proletaria, en vez de enfocarnos unilateralmente en fenómenos pequeñoburgueses.

Claro que esto es algo totalmente diferente a la presunción, arrogancia o incluso delirios de grandeza.

Parte de un trabajo de cuadros exitoso es también una cultura de debate proletaria; solo a través de ella se pueden imponer las características positivas, proletarias.

Con una cultura de debate pequeñoburguesa no se puede lograr nada, por ejemplo, ser obstinado o no conversar con horizontalidad - eso no conduce a nada.

Octavo: siempre me importó, en el trabajo del partido, un oficio sólido.

En casa aprendí que todo tiene que ser siempre exacto y bien ordenado.

En el aprendizaje de reparación de cerrajería aprendí a trabajar sistemáticamente.

Hasta hoy escucho en mi oído la frase de mi maestro en la fábrica Anna, aquí en Rödental:

"Antes de desmontar una instalación, piénsalo bien cómo vas a ensamblarla después."



En el curso de los años del trabajo político aprendí que, también las fortalezas de las diferentes personas sólo pueden surtir realmente efecto con un oficio sólido y que uno puede aprender incluso la tarea más compleja.

Con un ofico sólido, uno puede aprenderlo todo.

El 80 por ciento del ejercicio de un cargo es oficio sólido y puede ser aprendido por cualquier persona que tenga en mayor o menor medida entendimiento.

Noveno: siempre he sido combativo, sin miedo y he poseído la necesaria disposición a correr riesgos.

Quien haga demasiada bulla por la propia persona, se vuelve miedoso, vacilante, indeciso y, al final, pierde su actitud revolucionaria.

Esta disposición a correr riesgos jugó un papel central en la dirección de las luchas obreras, primero en la huelga de los empleados de la Reichsbahn en Berlín en 1980, la lucha de los obreros siderúrgicos en Rheinhausen en 1988, la gran huelga de los mineros en 1997 y la huelga en la Opel en 2004.

O, cuando hicimos frente al boicot bancario anticomunista y aprovechamos todos los potenciales, con la Horster Mitte, con nuestras casas como ésta en Truckenthal, con nuestras reservas financieras, o nuestras inversiones ecológicas, y creamos nuestras condiciones de trabajo, muy reconocidas y tan serias como atractivas.



Décimo: durante todos estos años crecieron el afán y la capacidad para el trabajo científico que se ha convertido en un bien común en el MLPD.

Empecé joven como dirigente del partido, con espíritu combativo inquebrantable, con gran habilidad organizativa e ímpetu revolucionario; pero al principio también trabajé muy intuitivamente, a base de sentimientos.

En el curso del tiempo, con mucho ejercicio de experiencias tanto positivas como negativas, aprendí a trabajar teóricamente.

Instruido por Willi Dickhut, aprendí a estudiar las cosas a fondo, a averiguar nuevos fenómenos y cambios esenciales en la naturaleza, la sociedad o el partido, a calificarlos y, con perspectiva, sacar las necesarias conclusiones prácticas y teóricas necesarias .

Esto es lo que constituye el trabajo teórico.

De esta manera, paso a paso, logré la capacidad de comprender cada vez mejor nuestra línea ideológico-política, de desarrollarla a un nivel superior en una u otra cuestión, dado el caso. Al final, esta capacidad para el trabajo teórico es el proceso de maduración decisivo que distingue al presidente de un partido marxista-leninista.

Undécimo: Durante toda mi labor, nunca perdí las más intensas relaciones con la juventud.

No solamente visité con regularidad los campamentos anuales de verano; estuve en 44 de los 46 campamentos de los pasados 46 años, como participante o como visitante.

Me gusta también participar en las actividades de la juventud.

Hice propuestas, instruí personalmente y, por supuesto, gocé de la vivacidad y la frescura de nuestros camaradas jóvenes.



Estimadas amigas y estimados amigos,

Estimadas y estimados camaradas,

Por lo tanto, entrego hoy con alegría y orgullo la presidencia del partido a Gabi Gärtner a quien conozco desde su más temprana infancia.

Ya tiene tradición en el MLPD la construcción oportuna de reservas de cuadros, la formación previsora de futuras personalidades dirigentes.

En los últimos 20 años hemos preparado, sobre todo Monika y yo, sistemáticamente en todos los niveles del partido el cambio generacional.

El X Congreso del partido, celebrado el año pasado, pudo elegir para el Comité Central a muchísimos obreros y muchas mujeres jóvenes y a muchos dirigentes de la juventud, ya bien formados.

También el secretariado –es decir, el grupo dirigente entre los plenarios del Comité Central ya está compuesto en gran parte por nuevas y nuevos camaradas jóvenes.

Todo el partido asumió plena responsabilidad de este proceso orientado hacia el futuro.

El cambio generacional en la cúpula del partido no ha nacido por necesidad, sino que es el fruto maduro de un trabajo de cuadros con perspectiva.



Estimadas amigas y estimados amigos,

Estimadas y estimados camaradas,

el X Congreso lo celebró mucho y el Comité Central eligió unánimemente en votación secreta a Gabi Gärtner como presidente del partido.

Todo el partido respalda esta decisión, como también el X Congreso donde esto fue propuesto, así también la asociación juvenil Rebelde y la organización infantil Zorros Rojos.

Y esto por buenas razones:

Gabi Gärtner tiene muchas cualidades buenas.

Tiene un efecto extraordinariamente positivo sobre otras personas, aborda a éstas con franqueza y las puede ganar rápidamente.

Es combativa, determinada y disciplinada, tiene un alto nivel cultural y capacidad de persuasión.

Cuenta con un marcado talento organizativo, con mucha dedicación a los detalles, cualidades afinadas seguramente por su oficio de fabricante de herramientas. Los obreros fabricantes de herramientas tienen que trabajar con la precisión de un micrómetro. Esto no se puede hacer a ojo de un buen cubero, por el contrario, todo tiene que encajar.

Como obrera revolucionaria ya participó directa o indirectamente, de manera significativa, en la dirección de importantes luchas obreras.

No quiero continuar esta lista de sus cualidades, ya conocerán Uds. mismos su aptitud en los próximos años.

De todas maneras, estoy convencido de que ella es la mejor elección entre nuestros cuadros jóvenes.

Claro que le falta aprender algunas cosas.

Yo sé de qué estoy hablando cuando digo: aprender estas tareas es un proceso de auto transformación que dura años y décadas. En esto pueden surgir errores y problemas.

Lo decisivo es entonces que uno nunca deja de aprender, de manera tanto modesta como consciente de sí mismo.

Aprender de toda persona de la que se pueda aprender algo.

Gabi también ganará la confianza necesaria con la que yo pude contar por muchos años.



Estimadas y estimados camaradas,

Partidos burgueses y pequeñoburgueses suelen adornarse de jóvenes estrellas fugaces.

Estos, en muchos casos, presentan una imagen completamente irreal, del advenedizo mega chévere.



Los revolucionarios lo manejamos de otra forma.

Brindamos a nuestra nueva presidente todo el apoyo y, al mismo tiempo, la vigilancia revolucionaria en todo momento, la acompañamos franca y críticamente, y con respeto fundamental. Siempre tengamos en cuenta:

La glorificación unilateral no solo es irreal, sino también puede ejercer una presión atroz.

Permitamos con respeto que Gabi encuentre su propio camino, sobre el firme fundamento de nuestra programática, nuestras decisiones y nuestros principios.

¡Estoy firmemente convencido de que lo hará bien!

Ahora agradezco a todas las y todos los camaradas, compañeras y compañeros por la gran confianza, la lealtad, la solidaridad y la cooperación durante los pasados 37 años.

Y esta sólida base común, de confianza y de solidaridad, siempre ha sido una base esencial sobre la cual pude hacer bien mi trabajo.

Y ahora quiero entregar, por decirlo así, a Gabi la llave de nuestra casa bien arreglada.

Esta no es una llave para una cerradura de seguridad, pero simboliza que ahora es ella la que tiene en sus manos el poder de la casa Horster Mitte en Gelsenkirchen.

¡Te deseo todo lo mejor!

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